El éxito de los implantes en el largo plazo depende de muchos factores. Pero uno de los más importantes es la adecuada compatibilidad de los biomateriales que se utilizan en el proceso de integración de un implante dental en la boca del paciente.

Está comúnmente aceptado que la selección adecuada de los biomateriales de un implante es clave en su duración. Es un tema en el que hemos avanzado mucho, y que nos ha permitido garantizar por largos años el mantenimiento de las piezas implantadas.

Sabemos que el organismo no acepta por completo los cuerpos artificiales que se integran, por lo que hay que cuidar al máximo la biocompatibilidad para evitar el rechazo o la aparición de patologías como la periimplantitis, que es una de las principales causas del fracaso de un implante. En este punto también influyen mucho los hábitos de higiene oral del paciente. El cuidado de la boca resulta aún mucho más decisivo una vez que se ha restaurado mediante técnicas de implantología y reconstrucción ósea.

Se considera que los biomateriales utilizados en un implante deben presentar varias características:

  • Elasticidad. La elasticidad del material tiene que ser similar a la del hueso humano para asegurar una distribución uniforme de la presión y minimizar el posible desplazamiento.
  • Resistencia a la tensión y a la compresión. Las piezas bucales están sometidas a una fuerte presión, tanto por la alimentación como por las expresiones faciales. Los biomateriales deben soportar estos trabajos.
  • Ductilidad. El biomaterial tiene que contar con unas mínimas propiedades dúctiles para poder darle forma, de acuerdo con las particularidades de la boca del paciente.
  • Dureza. Tiene que contribuir a evitar la fractura de los implantes debido a presiones excesivas.

Por otro lado, la parte superficial de los biomateriales utilizados en los implantes debe poder mantener sus propiedades frente a la humedad, la corrosión o la acción de los alimentos. Asimismo, han de poder facilitar las manifestaciones naturales del organismo. Como señala un especialista, los biomateriales «deben permitir la reabsorción, la estabilidad volumétrica, la estabilidad mecánica y la osteoconducción». La investigación progresa para lograr que su comportamiento sea lo más próximo posible a los elementos del organismo humano.