La ausencia de las piezas dentales y la enfermedad periodontal son las dos causas principales de la pérdida ósea facial.
Esta falta de hueso en los maxilares de la cara, imposibilita la colocación de implantes dentales y produce los primeros cambios del envejecimiento facial:
La pérdida de hueso en sus últimas fases condiciona una ausencia de soporte, que imposibilita o dificulta en extremo, la posibilidad de usar prótesis convencional (dentadura postiza) sin movimiento o roces.
Estadio 0, acabamos de perder el diente, progresivamente perdemos anchura en los estadios 1, 2 y 3, finalmente la perdida de la altura restante estadios 4 y 5 condicionan la imposibilidad de llevar dignamente una dentadura postiza. Por estética y función hay que preservar el hueso.
Cortes hechos sobre cadáveres humanos semejantes al dibujo.
La misma situación de pérdida ósea se produce en la mandíbula.
Las reconstrucciones óseas orales, encaminadas a recuperar la estética facial perdida y la colocación de implantes dentales, es una practica habitual en nuestros días; que de forma general presentan estas características: