¿En qué casos son recomendables los implantes cigomáticos y angulados?

 

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En ocasiones, cuando vamos a realizar un tratamiento de implantología, nos encontramos con que el paciente ha perdido masa ósea y es necesario realizar una regeneración de hueso para poder insertar los implantes. Para ello, nos servimos de diferentes técnicas, como la integración de injertos del propio hueso del individuo o la elevación del seno maxilar.

En el caso de que no sea posible llevar a cabo estos procedimientos, cabe la utilización de otra técnica, que es el uso de los implantes cigomáticos y angulados. Este tipo de implantes, que son conocidos desde hace varias décadas, resultan indicados cuando concurren pérdidas masivas de hueso. Al igual que otros avances en implantología, fueron desarrollados por el Doctor Branemark.

Se trata de implantes de longitudes variables (entre 30 y 50 mm) que se colocan sobre la parte del pómulo de la cara, de forma angulada. Esta característica hace que la solución protésica no sea tan natural como en otro tipo de implantes. Sin embargo, con la técnica adecuada, que la dominan pocos especialistas, tiene la misma tasa de éxito que otras variantes de la implantología. Además, permiten la posibilidad de realizar carga inmediata.

Aunque en principio no requiere de reconstrucción ósea añadida, en el ámbito profesional se debate si el añadido de hueso es necesario para afianzar el recorrido de la pieza a lo largo del pómulo.

Por nuestra parte, lo recomendamos en el caso de que exista una importante pérdida de masa ósea y el paciente renuncie por motivos personales a ser sometido a un proceso de reconstrucción de hueso. En otros casos, parece más oportuno abordar el tratamiento con otras técnicas. No hay que olvidar que es necesaria una adecuada preparación técnica y quirúrgica para recurrir a este tipo de implantes debido a la proximidad de estructuras anatómicas muy importantes.